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lunes, 31 de mayo de 2010

te necesito padre mio, Poemas para papa

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papa, an pasado 4 años que no duermes ami lado, que siento me haces mucha falta papito, pero aun asi yo se que me amas y yo te amo..

pero nesito que estes mas tiempo con migo quiero que te des cuenta del daño que tiene mi corazon y que solo tu lo puedes sanar.

eres mi padre apesar de todo, perdono tus errores como tu as perdonado los mios te nesecito papito, regresa ami lado.

mis hermanos y yo nesecitamos de un padre que nos cuide y nos apolle incondicionalmente.

te nesecito papito

LA PRESENCIA DE PAPÁ, Poemas para papa

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Mi papá habla poco pero su mirada dice mucho.

Que me quiere, de sus labios, casi nunca escucho,

pero cuánto cariño y dulzura encierra ese mirar,

que del amor que me tiene, ya no puedo dudar.

Cuando algún temor se apodera de mi existencia,

pues, de inmediato se disipa con su sola presencia.

Si una pena lacera mi corazón, en cosas de amores,

una palabra suya me libera el alma de esos dolores.

Sus consejos son sabios, más que eso, son santos

por que con qué facilidad se van los desencantos,

las dudas, las desilusiones, cuando de su pasado

saca el tiempo feliz que para mí lo tiene guardado.

Sabe encaminarme por la ruta de un futuro provisor.

Me dice que todo se consigue con sacrificio y amor.

La comprensión radica en la palabra, más que en el sentir,

Sé mejor que yo, comunícate y serás feliz en tu vivir.

Cómo recuerdo tus palabras, pocas, pero significativas

que han hecho que en mi corazón y en mi memoria vivas,

como lo más lindo, tierno y sagrado que mi sentir atesora.

Siempre en el alma llevo una voz que te reclama y adora

Entrevista con Dios, Mensajes para Hijos

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Con mí titulo de periodista recién obtenido, decidí realizar una gran entrevista, y mi deseo fue concedido permitiéndoseme una reunión con ¡Dios!
“Pasa” me dijo Dios, – “¿Así qué quieres entrevistarme?” “Bueno”, le contesté, “Si tienes tiempo……”

Se sonríe por entre la barba y dice: “Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo; ¿qué preguntas quieres hacerme?”

“Ninguna nueva, ni difícil para ti: ¿qué es lo que más te sorprende de los hombres?”

Y dijo: “Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños.

Que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud.

Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que ni viven el presente ni el futuro.

Que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido, y pensar que YO…”, con los ojos llenos de lágrimas y la voz entre cortada dejó de hablar. Sus manos toman fuertemente las mías, seguimos en silencio.

Después de un largo tiempo y para cortar el clima, le dije: “¿Me dejas hacerte otra pregunta?”

No me respondió con palabras, sino sólo con su tierna mirada. “¿Cómo padre, qué es lo que le pedirías a tus hijos?”

“Que aprendan, que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que sí pueden, es dejarse amar.”

“Que aprendan, que toma años construir la confianza, y sólo segundos para destruirla.”

“Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quienes tienen en sus vidas.”

“Que aprendan que no es bueno compararse con los demás. Pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.”
“Que ‘RICO’ no es el que más tiene, sino el que menos necesita.”

“Que aprendan, que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán.”

“Que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que amamos, y que pueden tardar muchos años en ser sanadas.”

“Que aprendan, que a perdonar se aprende practicando.”

“Que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente no sabe cómo demostrarlo.”

“Que aprendan, que el dinero lo compra todo menos la felicidad.”

“Que a veces cuando están molestos tienen derecho a estarlo, pero eso no les da derecho de molestar a los que los rodean.”

“Que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.”

“Que los amigos de verdad son tan escasos, que quien ha encontrado uno ha encontrado un verdadero tesoro.”

“Que no siempre es suficiente con ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.”

“Que aprendan, que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.”

“Que de lo que siembran, cosechan, si siembran chismes cosecharán intrigas, si siembran amor cosecharán felicidad.”

“Que aprendan, que la verdadera felicidad no es lograr sus metas sino aprender a ser felices con lo que tienen.”

“Que aprendan, que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de sus decisiones. Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por lo que les falta y carecen.”

“Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.”

“Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.”

“Que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora con ellos, encuentran la fortaleza para vencer sus dolores.”

“Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos y el dejarlas ir, los deja para siempre al lado de ellas.”


“Que a pesar de que la palabra “AMOR” pueda tener muchos significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso.”

“Que aprendan, que amar y querer no son sinónimos, sino antónimos, que el querer lo exige todo, el amor lo entrega todo.”

“Que nunca hagan algo tan grande para que Dios los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo, a pesar de sus conductas.”

“Que aprendan, que la distancia más lejos que pueden estar de MI es la distancia de una simple oración…”

Y así, en un encuentro profundo, tomados de las manos, continuamos en silencio…

14 pedidos de un hijo a su padre, Mensajes para Hijos

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1.No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana.

Si me haces quedar mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.

2.No me des sin medida, todo lo que te pida.

A veces pido para saber hasta cuánto es razonable tomar.

3. No me grites.

Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero perder el respeto por ninguno de los dos.

4.No estés siempre dando órdenes.

Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.

5.Cumplí las promesas que hagas, buenas o malas.

Si me prometes un premio, dámelo; si es una penitencia sostenla.

6.No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por vos, ni siquiera para sacarte de un apuro.

Me hace sentir mal y perder la fe en lo que decís.

7.No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén tu decisión.

Porque si no viviré siempre pendiente del próximo cambio de idea.
8.Déjame valerme por mí mismo.

Si lo haces todo por mí, nunca podré aprender.

Por si lo olvidaste, sólo se aprende de los errores.

9.Cuando estés equivocado en algo, admítelo.

Crecerá la opinión que yo tengo de vos y de paso me enseñarás a admitir también mis equivocaciones.

10.No me exijas que te diga “porqué lo hice” cuando hago algo que no está bien.

A veces ni yo mismo lo sé.

11.Enséñame a amar y a darme la oportunidad de conocer a los otros.

No importa si la vida me lo va a enseñar de todos modos; porque de nada vale si veo que vos no amas ni vivís en contacto con el prójimo.

12.No me digas que haga una cosa si vos no la haces.

Yo aprendo siempre de lo que hacés; pero me cuesta hacer lo que decís sin coherencia con tu propio actuar.

13.No me digas: “No tengo tiempo para tonterías” cuando te cuente un problema mío.

“Eso no tiene importancia”.

Tratá de comprenderme y ayudarme.

14.Y sobre todo si es cierto que me quieres, dímelo de vez en cuando.

A mí me gusta oírtelo decir, aunque vos no creas que sea necesario y aunque yo nunca te lo diga, porque por supuesto yo te amo con todo mi corazón.



Las llaves del automóvil, Mensajes para Hijos

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” A cambio de las llaves del coche, te pedimos hijo, unos minutos de atención “

Esperamos que no sea tu imprudencia, la que aumente los riesgos del camino.-

Esperamos que tu conducta evidencie que comprendiste que es una obligación en la actualidad, no sólo vivir sino convivir.-

Esperamos que no necesites nunca lágrimas de arrepentimiento, porque nunca han sido suficientes para lavar la sangre de los accidentes.-

Esperamos que nadie te odie porque dañaste a alguien a quien amaba tanto como nosotros te amamos a tí.-

Esperamos que no provoques en otros lo que nosotros sentiríamos si alguien te dañara.-

Esperamos que no sientas pudor por ser cortés y que acates las advertencias saludables.-

Esperamos que no olvides que en nuestra familia lo que le pasa a uno, nos ocurre a todos y que todas las familias tienen el derecho de sentir lo mismo.-

Esperamos que interpretes que el automóvil puede ser un asesino cuando lo impulsa un asesino.-

Esperamos tener que esforzarnos para no estallar de satisfacción cuando nos lleves en el auto.-

Esperamos que de tu conducta se desprenda que no has confundido estridencia con potencia, brusquedad con pericia, debilidad con respeto, grosería con franqueza.-

Esperamos que compartas con nosotros esta alegría y que conducir el automóvil sea tu placer y nuestro orgullo, y que la normalidad de tu regreso sea nuestro hecho cotidiano.-”

El tazón de madera del Abuelo, Mensajes para Hijos

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El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.

Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.

La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil.

Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación.

“Tenemos que hacer algo con el abuelo”, dijo el hijo. “Ya he tenido suficiente, derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.

Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida la servían en un tazón de madera. De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: “¿Qué estás haciendo hijito?”. Con la misma dulzura el niño le contestó: “Ahh, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos”. Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.

Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de sus hijos. Seamos entonces constructores sabios y modelos a seguir.

He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, siempre los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.

He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.

He aprendido que aún tengo mucho que aprender.

“La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca como la hiciste sentir.”

Los hijos no esperan, Mensajes para Hijos

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Hay un tiempo para anticipar la llegada del bebé.

Para consultar al médico, para hacer dieta y ejercicios, para preparar el ajuar.

Un tiempo para soñar lo que será ese niño, cuando crezca, para pedirle a Dios que nos enseñe a criar al hijo que llevamos en las entrañas, para preparar nuestra alma para alimentar la suya, pues pronto ese niño nacerá.

Hay un tiempo para mecerlo y pasear por la habitación, para ejercer el derecho y la abnegación.

Un tiempo para maravillarnos de lo que es él, ni mascota, ni juguete, sino Persona.

Un tiempo para cuidar de él, edificarlo, maravillarse y sentir asombro.

Un tiempo para dejar de lado los platos sucios y llevarlos a la plaza a hamacarse, de correr una carrera, hacerle un dibujo, atrapar una mariposa, cantar en vez de renegar, de sonreir en vez de fruncir el ceño, de secar lágrimas y reirse de los platos rotos, de contestar a todas las preguntas… porque vendrá el tiempo en que no querrá escuchar nuestras respuestas.

Hay un tiempo para enseñarle a ser independiente, a tener responsabilidad,para ser firme pero afectuoso, para saber disciplinarlo con amor, porque pronto llegará el momento de dejarlo partir y de soltar los lazos que lo atan a nosotros.

Una hora de dedicación podrá hoy salvar años de dolor mañana, la casa, los platos, la pieza nueva pueden esperar.

Llegará el momento en que no habrá más puertas que golpear, ni juguetes desordenados, ni peleas, ni marcas en la pared.

Entonces podremos mirar atrás con gozo, y saber que estos años de padres no se desperdiciaron.

Dios, danos la sabiduría para saber que hoy es el día de nuestros hijos, y que nuestro tiempo es hoy.

…Porque los hijos no esperan.

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